domingo, 7 de junio de 2015

Ingmar Bergman y el silencio de Dios.

Por Iván Lavín/Cine Oculto





“Ahora no vemos a Dios sino como en un espejo, bajo imágenes oscuras: pero entonces le veremos cara a cara. Yo no le conozco ahora sino imperfectamente: mas entonces le conoceré con una visión clara, como Dios me conoce a mí.”



- Primera carta de San Pablo a los Corintios 13:4-14:5



        





   Al principio fue el silencio. En la madrugada se escuchan cantos horribles de pájaros, gritan algo, algún terror, y abrimos los ojos, estamos solos, existimos y no sabemos por qué. Entonces alguien, algún humano, angustiado toma una cámara y entra a las sombras para buscar una luz, algo que pueda ser Dios, pero no hay nadie, sólo una playa rocosa y baldía, un espejo, un rostro pasmado, un sudor frio, un grito, y la luz… ¿Dónde está la luz? En ningún lado, sólo ahí, en un pequeño punto blanco dentro de los ojos humanos, y ahí, tal vez, se revela todo. 



¡Dios calla porque no existe, es terriblemente sencillo!
-Los comulgantes.

     Es ahí que este hombre con su cámara se detiene y contempla el misterio de su existencia, así cae sobre sí mismo, en la trampa de su enigma que no soporta, y aterrado busca sostenerse, entonces este hombre, ingenioso proyeccionista, se salva a sí mismo en la creación de Dios, lo ha creado, lo ha inventado, y se ha olvidado de todo. Ahora busca, exige, reza oír su Voz, ha imaginado una respuesta la cual reclama con toda fe poder escuchar. Pero no hay más que silencios.



“Ojala pudiera hablar con papá. Está absorto en sí mismo”
-Como en un espejo.


    En esto radica la tragedia de este hombre; Ingmar Bergman y el infinito silencio de Dios. Un niño que repetidas veces escuchó la promesa de Dios en los sermones rigurosos de su padre. El niño perdido comienza a buscar la voz de Dios, cuando tal vez, lo único que deseaba desde lo más profundo de su corazón; era que su padre le hablase, un gesto de ternura de ese enorme ser que lo trajo a este mundo. Si este amor paternal ha sido negado, tendrá que buscarse entonces en otro lugar, en otra dimensión más perfecta, menos humana; Dios, Dios no tendría porqué ser indiferente con sus hijos, Él nos tiene que escuchar aunque nosotros no lo escuchemos, pues Él es nuestro Padre.

   Se emprende entonces la búsqueda de Dios como el suplemento de un afecto vital que no fue encontrado entre los seres humanos, incluso los más cercanos. El individuo espera en Dios el consuelo a este desamparo. También, acaso de manera más genuina, esta búsqueda puede tener raíz en el sentimiento profundo de la ausencia de Algo que no conocemos, tan sólo sabemos que tenemos sed de Ello. Este hombre tiene la sensación de haber caído, una vaga impresión de haber sido expulsado del edén, su intuición le dice que ha perdido cierta armonía, cierta claridad, la cual no recuerda, quizá sólo un vislumbre, siente una nostalgia en su alma que le susurra que fue parte de Algo; pero ahora está perdido, y como un mendigo busca las migajas de Aquello en esta tierra seca, el hambre de este hombre no es saciada porque no quiere alimento humano, desea algo más elevado, algo limpio, sagrado. Aunque también puede ser muy cierto que todo este sentimiento sólo sea un truco de su imaginación, que el hecho de convivir aquí entre estos seres torpes, fastidiosos, insoportables, sea precisamente lo que le incita a escapar hacia una fantasía de perfección ideal a su deseo de paz, luego se convence creyendo románticamente que este estado fue es algo divino que le pertenecía, pero que perdió cuando se hizo carne por algún pecado. En concreto, sea cual sea la razón de su añoranza, lo que desea al fin de cuentas es una recompensa que lo aleje de una vez por todos de estos penosos conflictos humanos.



“A veces tengo un anhelo intenso. Anhelo ese momento, en el que se abrirá la puerta y todos se volverán hacia Él.
¿Quién es Él?
Nadie me lo ha dicho con seguridad, pero creo que es Dios, el que se nos revelará."
-Como en un espejo

    Es demasiado complejo el egoísmo, se esconde bajo las huidas a Dios. Este hombre crea así una guarida bajo un Dios invisible, un refugio personal, un orden privado, con el cual espera alejarse de sus semejantes, pues como ya bien sabe, tratar con ellos es demasiado caótico y doloroso, el ser humano es recóndito, es un laberinto oscuro sin salida, ¡Qué difícil es amar a otro ser humano por la interminable imperfección que es! Es mejor buscar el paraíso imposible en la esperanza de Dios, una abstracción que pueda moldear la realidad a la realidad suprema de la fe, ahí donde todas las preguntas tienen respuestas. 

    Pero, contrario a toda “noble” expectativa, el telón que se ha construido para Dios no se sostiene, sin saber porqué las bases se evaporan, por más que se alcen, de nuevo caen, y queda lo de siempre; los mismos seres hostiles, los mismos rostros congelados, los mismos cuerpos enfermos. El acto de Dios no existe, era una estafa, una quimera, en este esperado acto se colocó la última esperanza, y de súbito todo cae, se regresa a la realidad, hay un mareo y todo se oscurece, es como si te aventaran para ahogarte en un vacio, despojándote de tus preciadas fantasías. Ahora tienes que soportarte y encararte a ti mismo tal cual eres, sin ningún intercesor, este es el vértigo de la libertad, los umbrales de la locura.




“Tenía miedo.
La puerta se ha abierto, pero el Dios era una araña.
Se me ha acercado y he visto su rostro, era horrible y frio... he visto a Dios”
-Como en un espejo.


    Ante tal vacio insoportable este hombre puede optar por tres realidades para poder seguir viviendo…



Los tres caminos.



El amor. (Como en un espejo)





“De mi vacio nació algo que no se puede tocar, ni nombrar. Un amor…”
-Como en un espejo.


   El ideal de Dios, demasiado alto y alejado, cayó, resultó ser una araña en el suelo. El reflejo de nuestro oscuro interior, nuestra parte más malvada, la más negada, lo más callado y espantoso de nosotros, Dios se nos revela como un espejo de nuestro profundo egoísmo, sentimos el pavor de nosotros mismos, y una vez adentro el hombre puede desmayar. Pero de repente, hay Algo que nos absuelve de la pena de muerte. De las tinieblas Algo surge, sin esperarse,  como si dentro de un pantano, de la nada, naciera una flor. Esta flor es el amor, el amor humano a otro ser humano, el amor sublime y el más bajo, el ridículo y el hermoso, toda clase de amor, aquí no se idealiza, se abren los ojos y encuentra la luz al amar, la luz real, tangible, luz humana, y es este sencillo amor la fuerza que puede salvarnos de nuestra oscuridad. Se toma esto como la comprobación de la existencia de Dios; el amor es Dios mismo. Al ser revelado esto, el hijo por fin dice: ¡Papá habló conmigo! De la misma manera en que Jesucristo declama sus últimas palabras… Todo está cumplido.- Consummatum est (Juan, 19: 30).

  Como en un espejo. 1961



La Fe. (Los Comulgantes)





Eloi, Eloi, ¿lema sabactani? [...] ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?
“Gritó tan fuerte como podía.
Creía que su Padre celestial lo había abandonado.
Creía que lo que siempre predicó era una mentira.
En los momentos antes de morir Cristo dudó.
Seguramente ese debió de ser su mayor sufrimiento: El silencio de Dios.”
-Los Comulgantes.

    Alguna vez tuvimos a Dios, como una verdad clarísima, lo sentimos en nuestro corazón, nos llenaba totalmente, poseíamos la sabiduría misteriosa, la valentía del convencimiento, estábamos en estado de gracia, amar y perdonar era fácil, escuchábamos su Voz y siempre sabíamos qué hacer. Pero basta un día para que toda esta dicha nos abandone. Dios ya no está ahí donde siempre estaba, lo buscamos pero no hay rastro de Él, no deja nada, parece como si ni siquiera hubiera estado. La ola de la vida es tan fuerte que trae de regreso toda la confusión y el caos que creíamos haber superado. Ya no está la Voz que habla por nosotros, nuestro Padre nos ha abandonado, ahora somos simples mortales, indefensos, temerosos de la vida. Ahí donde había júbilo; hay frustración, hay donde había tolerancia; hay aversión, ahí donde había calma; hay desesperación. Y es justo aquí donde se pone a prueba la fe del hombre, qué tan fiel es a aquello en lo que había creído y que ahora parece ser mentira. A Dios le gusta jugar con la fe de los hombres, presuntuoso exige de ellos un amor incondicional, Dios no quiere que lo amen por conveniencia, no quiere ser utilizado para el placer o el simple regocijo, Dios desea ser amado más allá de toda recompensa, quiere saber cuánto aguanta el pobre hombre, qué tan fuerte es, qué tan leal es en su amor. La vanidad de Dios puede ser perversa, pone una vara muy alta para el ser humano, y no se regatea, Dios ofrece su bendición sólo a aquellos que han soportado su silencio con la frente en alto a pasar de todas las adversidades. Este hombre tiene que ser lo bastante orgulloso para ambicionar la aceptación de un Dios aun más orgulloso en su exigencia de un amor sufrido y costoso. Entre más sufra el hombre más merece el amor de Dios, y este hombre está dispuesto a ser mártir para llegar a ser aceptado y perdonado por su Padre. Traga saliva, y  levanta la cara; Dios podrá abandonarme pero yo no lo abandonare a Él.

  Los Comulgantes. 1963



La nada. (El silencio)




“Siempre hablas del amor… porque sientes odio”
-El silencio

   Dios ha muerto. Esto ya bien se sabe, tan sólo fue todo una cursilería humana, un anhelo infantil. Decepcionados, si, pero seguimos existiendo, la muerte de Dios ni siquiera nos extingue, el sol y la luna siguen saliendo. Este hombre ha recibido un impacto en su interior y las ilusiones se le han desprendido, vive ahora como un sentenciado a muerte que acepta su destino sin ningún gesto, y en esta resignación hay una transformación; puede ser el regreso a la inocencia animal. Se vuelve a nacer, ahora con menos pretensiones. La realidad se recibe como lo que es, sin preferencias ni prejuicios. El hombre vuelve a tener los ojos del niño, atónito por todo lo que ve, olvida su lenguaje (la palabra es la mentira, lo que callamos es la verdad), y contempla de nuevo el mundo extraño y retorcido, donde todo es enigmático, oscuro y radiante, como en un sueño, el sueño que es la vida, un sueño indescifrable, donde Dios es uno mismo. Se regresa al reino de los sentidos y los instintos, el deseo es el don de la naturaleza, nuestro semen la luz de nuestra especie, nuestra voz los quejidos que escapan de nuestro pecho. No hay por qué creer en algo, ni en Dios, ni en el amor; los dos son consuelos inventados, autoengaños, reacciones del miedo. Nuestra sangre caliente, la lujuria de nuestro cuerpo, siempre serán nuestra única realidad, es esa voluntad de nuestra naturaleza donde se encuentra la única libertad alcanzable, no hay por qué ir más allá de ella, ella es todo. Más allá está el silencio; nuestro primer idioma y nuestra última respuesta, venimos de él, de la nada, y  hacia la misma nada vamos, somos un accidente de esta nada. Y esto, lo que somos, tenemos que encararlo, no como lo que desearíamos ser sino como lo que es; la brutal, la explosiva, milagrosa naturaleza que somos.


   El silencio. 1963


   Sea cual sea el camino… Ingmar Bergman ha hecho ya bastante introduciendo su cámara allá donde muchos no llegan; los confines del ser humano. Es ahí dentro, donde cada espectador puede verse con sus secretos y fantasmas. Bergman nos avienta al vacio, depende de nosotros la luz o la oscuridad que encontremos...





Cine oculto organiza el ciclo de cine “El silencio de Dios. Trilogía de Ingmar Bergman” donde se proyectarán y  reflexionarán junto con el público las tres películas aquí mencionadas. Los lunes 15, 22 y 29 de Junio. 7:00pm
Entrada Libre. En Cine Lido. Centro Cultural Bella Época. Calle Tamaulipas 202. Col. Condesa, Cuauhtémoc, 06170 Ciudad de México, D.F.


miércoles, 2 de julio de 2014

La Verdad Obligada. Oda a México y a su Cine de los 70´s

Por Iván Lavín/Cine Oculto





Porque el cine es la ventana más dolorosa hacia la realidad;
 pero sólo abierta es que la habitación se ilumina.







I

México borracho, México crudo,
México sudado, México con lágrimas de fe,
México de sangre y México de fuego.
México del  pavimento a la tres de la mañana.
Crucificado por el pecado de sus hijos,
para la anhelada despensa de la madre,
para escuchar el grito arrepentido de las prostitutas.
Tus hijos abandonados buscando las monedas en el lodo,
rompiendo sus cabezas por un hambre que no entienden.
Y tus hijas violadas por sus hermanos ciegos en el camino a dios.
Señoras con sus piernas podridas por la carga eterna de sus esposos…
Pero ya vendrá tu milagro Señor de Chalma,
y los niños compartirán el pan mientras los grillos cantan.

“Fé, Esperanza y Caridad”  de Alberto Bojórquez, Luis Alcoriza y Jorge Fons

II

Porque aquí la verdad es que ya han matado a jóvenes,
los lincharon con machete de iglesia los hijos de San Miguel,
con ese miedo estúpido,  con ese odio terrible que suelta la ignorancia.
Como animales borrachos que muerden todo con desconfianza,
con una rabia descargada, tan devota, tan guardada, tan de años de dolor inexplicable.
Fue el dios del pueblo quien les habló de odio, calentó sus cabezas, luego les aventó carne.
No sabían muy bien por qué perseguían a estos jóvenes, pero su instinto de fieles les decía que así tenía que ser. Era la verdad porque la verdad es la iglesia…
Al  amanecer  México celebró su cumpleaños con su verde sonrisa falsa,
después de llorar toda la noche por sus hijos y de tragarse la sangre con su llanto,
 su padre de traje perfumado le prometió olimpiadas si se callaba, si portaba bien.
Los soldados marcharon sin cara por un lado y los muertos marcharon sin voz por el otro;
pero no hablaron,  pues la mentira nunca quiere saber nada de la verdad.
Por las venas de la ciudad corren dos sangres que se rozan pero no se tocan;
una es la sangre fría de las apariencias, otra es la sangre caliente de la impotencia.

 “Canoa.” de Felipe Cazals

III

Ya vendrá la purificación, y la purificación será de fuego.
La sed de libertad que quema  la piel  y se hace pasión.
Pasión de mujer reprimida que dibuja miembros erectos en los baños.
Con la cara quemada y con el olor de hombre guardado en la mano,
es un olor a lujuria, a olas de mar y a lunas de miel.
Todo esto se guarda con llave en los cajones de las viejas de provincia,
mientras ella  aquí se asfixia por dentro soñando con el pecado de la carne.
La falsa moral un cautiverio “tan bonito” que las aves parecen crueles  al incendiarlo  todo,
es que la mujer mexicana estuvo noches enteras encerrada en su recamara, platicando con el diablo,
ella, que fue callada por siglos de los siglos aguantando tanto, tanto que cuando habla ya sólo saca fuego y quebranto.

 “La Pasión Según Berenice” de Jaime Humberto Hermosillo

IV

Es el vestido rojo de Manuela el amor escondido de los machos.
Lo rompen con violencia mexicana  porque les da miedo su contradicción.
El Machismo es la máscara que esconde un deseo escandaloso bajo gritos y golpes.
Como el perro que monta a otro perro y lo muerde enojado por su deseo.
Ese es el mexicano que le teme a la mujer y a la mujer que hay en él.
Está perdido en los burdeles buscando a su madre con el rencor de su padre,
buscando el  perfume de gardenias en las bocas maquilladas de los hombres,
buscando el paraíso en las luces rojas y en el baile, ese paraíso con el que tanto soñó en la infancia.
Pero el infierno no tiene límites… porque el infierno es aquí donde estamos, y aquí donde es el infierno tenemos que permanecer.
Hasta que la luz aparezca, tal vez mañana, tal vez mañana… llegue la luz,
y nos despertarán con un beso en los ojos para ya no ser ciegos.

“El lugar sin Límites” de Arturo Ripstein

V

Al México que no se le permite cambiar.
La cadena perpetua, el castigo eterno.
La cabeza en el suelo, chantajeado por su pasado.
No puede respirar por el humo de las oficinas,
entre secretarias y bancos, entre percudidos tajes cafés.
Camina el mexicano desesperado, hablándole a dios, a la virgen, a nadie.
Arrancándose la cabeza porque la realidad no lo perdona.
Ratero una vez ratero siempre, no hay hombre nuevo si no se le deja nacer. 
Sale para entrar y cometer el mismo delito eternamente como la piedra de Sísifo.
A lo lejos suena un grito repetido ¡México! ¡México!  como una porra a su absurdo,
como el que celebra porque perdió, en una locura trabada ¡México! ¡México¡
Es el monstro que grita su nombre eternamente en un eco necio.
Desde los profundos ojos del ratero se asoma toda la nación para verse a sí misma sin salida.
¡México! ¡México! seguirán sonando siempre los tambores aztecas,
 desde la tierra, desde la sangre, como latidos del corazón.

“Cadena Perpetua” de Arturo Ripstein

FIN


Las películas que inspiraron este escrito serán proyectadas en el ciclo que organiza Cine Oculto llamado La Verdad Obligada. Cine Mexicano de los 70´s todos los jueves de Julio a las 18:00hrs en Palacio Nacional en el Edificio Polivalente, segundo piso. Entrada por calle Moneda. Cerca de metro Zócalo. ENTRADA LIBRE. CINE DEBATE


viernes, 9 de mayo de 2014

Panorámica. Muestra de cortometrajes independientes.

Por Iván Lavin/Cine Oculto



¿Qué es el creador sin el espectador? y ¿existe el espectador si no hay creación? ¿Acaso están separados? No. Es una relación orgánica, viva, uno no sería sin el otro. Son, en términos generales, lo mismo: comunicación. El mundo hablando consigo mismo, el espejo, el humano conociéndose. Esto es el sentido del arte: el autoconocimiento y por lo tanto la integridad de la conciencia.

Lo que se conoce no se autodestruye. El conocimiento es orden, unión y movimiento sin caos, se disipan las mentiras y prejuicios de la ignorancia, y se llega a la comprensión unificadora; esto es posible por medio de la comunicación, comunicación más allá de los códigos e idiomas o culturas, comunicación sin palabras, de humano a humano, de corazón a corazón. Esta comunicación es el arte, esta comunicación es el cine.

Y este es el sentido principal y faro de luz de Panorámica. Muestra de cortometrajes independientes. Brindar un espacio donde surja esta comunicación. Un encuentro, una conexión entre artista y espectador, un enlace que complete el círculo para escuchar nuestra propia voz y entendernos, reconocernos.

Panorámica busca ver todo, no excluir nada, ver las sombras, los rincones, los lugares abandonados y los humanos olvidados. No hay nada que sea ajeno a sus ojos, sus ojos son la diversidad de la humanidad que surge con nuevas visiones, visiones de jóvenes creadores que quieren mostrar lo que ven, que quieren darnos sus ojos para ver lo que somos, desde cualquier ángulo, no hay nada que no alcancemos, todo somos nosotros, lo hemos sido o lo seremos, desde nuestros sueños más escondidos hasta nuestra esperanza más anhelada, no podemos negar nada de lo que vemos, no podemos negar nuestro reflejo.

Hay tanto que aún se tiene que decir y escuchar, tantas voces calladas, tantos ojos cerrados, tantas mentiras que aun parecen verdades. Panorámica desea abrir la puerta, quitar la roca que ha de dejar surgir el grito que quiere ser escuchado, que sólo vive para ser escuchado. Estos jóvenes  cineastas siguieron su voz, una voz que no pudieron detener,  que nadie les pudo callar; se esforzaron y creyeron en esta voz convirtiéndola en un cortometraje. Esta voz tiene que seguir su camino, no puede ser silenciada por la falta de espacios, por la apatía y la negación de un país, esta voz tiene que llegar a otro ser humano para completar su ciclo, y así lograr su propósito, la razón de su surgimiento.


Trece cortometrajes, trece mundos que reflejan al mundo. A nosotros los espectadores nos corresponde abrir nuestra visión, y ver ahí, donde normalmente pasamos de largo, donde muchas veces nos es indiferente ver. ¿Acaso no sería una falta de responsabilidad no prestar atención por unos minutos a aquello que se nos quiere decir y que, aunque no lo queramos, es lo que nos rodea? ¿Quién vive tan aislado para decir: “esto no tiene nada que ver conmigo”? Finalmente todos estamos relacionados, y a partir de la comprensión de esta relación surgirá una realidad mejor. Bienvenidas sean entonces estas visiones, y bienvenidos sean también los ojos que las verán porque que si realmente queremos mejorarnos primero tenemos que vernos a los ojos tal cual somos.


La muestra se desarrollará a lo largo de cuatro días: miércoles 11, jueves 12, viernes 13 y domingo 15 de Junio del presente año, comenzando a las 19 hrs. Entrada Libre.

Museo de Arte de la SHCP, Antiguo Palacio del Arzobispado.

PROGRAMA:

MIERCOLES 11 DE JUNIO

7:00 PM “Bel[L]eza”
DIRECCION: Miguel Novelo

7:30 PM “Nocturno” 
DIRECCION: Cristina Bustamante

8:35 PM “Arte en Tiempos de Cólera. Artepito” 
DIRECCION: Karina Jurez & Jazmìn Garay


JUEVES 12 DE JUNIO

7:00 PM “CasaCasaCasa” 
DIRECCION: Bastían Pascal

7:30 PM “Temporal” 
DIRECCION: Jair Torres

8:00 PM “El Mar de Dolores” 
DIRECCION: Jesús Espinoza 


VIERNES 13 DE JUNIO


7:00 PM “Mujer Divina” 
DIRECCION: Karen Garay

7:30 PM “Mi Paisaje” 
DIRECCION: Enrique Hernández & Gabriela Nápoles

8:10 PM “Baby Corn” 
DIRECCION: Tania Pérez Cid

8:50 PM “El Muro” 
DIRECCION: Juan Zergio Raoul


DOMINGO 15 DE JUNIO

7:00 PM “Seen” 
DIRECCION: Luis González 


8:10 PM “The Shunt” 
DIRECCION: Carlos Cruz

8:50 PM “Fosca Liebre” 
DIRECCION: Adriana Ronquillo & Victoria Karmin

Programación sujeta cambios.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Ser, no parecer. Cine con no actores.

Por Iván Lavín/Cine Oculto



El cine y el espectador han evolucionado juntos. El cine como ensueño, como evasión de la realidad y escape de nuestro sufrimiento cada vez va dejando más insatisfecho al público. La sed fue saciada con aguas dulces por un tiempo, pero el espectador serio empalagado de mentiras agudizó su gusto hacia lo real, hacia algo más sustancial. Ya no son tiempos de evasiones sino de espejos. El cine, a fuerza de las asfixiantes, como alarmantes, circunstancias contemporáneas del mundo, se ha convertido, para muchos, en un medio para la salvación de la conciencia, una ventana para reconocer nuestra humanidad y sensibilizarnos. Lo que antes en las pantallas nos distraía, ahora nos concentra en lo que somos. Aunque, claro, objetivos similares a este han surgido satisfactoriamente en toda la historia del cine, con los pocos cineastas serios en el arte, y con movimientos, por nombrar uno, como el Neorrealismo Italiano. Es en estos momentos  que el cine (y también el “Cine Mexicano”) se dirige, en esta trasformación, hacia un realismo transcendental,  por así decirlo, y  sin pecar de optimista,  puesto que es claro que son y siempre serán la minoría, pero, ¿acaso no son los cambios relevantes los que siempre surgen en la minoría?

 Es dentro de este desencantamiento que algunos  cineastas, en busca  de algo más profundo,  han optado por usar a los seres humanos dentro de sus películas como seres y no como representaciones, es decir, la idea de que un actor  interpreta a un personaje se ha deshecho a favor de algo más esencial, según ellos; la realidad intocable que emana  un ser, un humano, y no el esfuerzo por parecerse a otro, un actor.

El primer  director que más se interesó y estudió el tema a fondo fue Robert Bresson, aquel que dijo en sus famosas notas: “Respetar la naturaleza del hombre sin quererla más  palpable de lo que ella es”. Bresson les llamó ‘modelos’ a sus no actores (“Modelo. Su esencia pura”), estaba en contra de toda voluntad de actuar, él tomaba a estos seres como fragmentos de realidad, y sustraía de ellos su naturaleza virgen, era él  el que entraba a ellos para sacar su verdadero ser, los  limpiaba de su  Persona (máscara) y  se quedaba sólo con lo que eran, a la vez, les hacia repetir, las veces necesarias para entrar en el automatismo (sin razonarlos) movimientos y palabras necesarios para la película, así sus Modelos emitían una energía completa, sin forzarla y sin tener bloqueos. De esta manera el espectador puede sentir esta energía, por ser genuina, en pantalla; claro, esto sólo si el espectador se dedica a ver con la misma limpieza, cuestión que por ser el contemplador le será más fácil.

Para mayor ilustración de su teoría Bresson utilizó un burro, esto fue en su película “Al Azar Balthazar”, donde este animal es el protagonista, ¿acaso aquí podría haber, falsedad, presunción, juicio? Lo que el burro expresaba Bresson lo buscaba en los humanos, esta limpieza, que toda planta o que todo recién nacido trae consigo era lo que deseaba de sus Modelos, luchando por algo que tal vez en términos absolutos sea imposible. Bresson exigía la inocencia a toda costa.


Lo cierto es que  siguiendo  este método ante el espectador puede ocurrir un milagro: reconocer lo más secreto en él a través de un ser puro,  como con un burro. Por más raro que esto suene puede suceder, puesto que obviamente el burro carece de personalidad no  hay máscara que bloqueé o estanque nuestra identificación, ante tal desnudez no hay con qué sostenernos, nos fusionamos siendo uno con lo observado, como vernos sin ego, entonces se expresa lo más hondo de nosotros, aquello que no ha sido tocado ni alterado por nuestra sociabilidad ni psicología, nuestro “yo” más limpio (o nuestro "no yo") donde no llegan las palabras. Lo que sucede cuando el arte toca su punto final: traspasarnos.

     AL AZAR BALTHAZAR. 1966
                


“¡Qué  extraordinario es, en verdad, que un hombre sea un hombre!” - Baudelaire

Otro cineasta más contemporáneo ha seguido a Bresson en sus posturas de no actores, su compatriota Bruno Dumont está convencido de lo mismo, en principio, puesto que después sus inclinaciones sobre el asunto puedan variar. Dumont en una entrevista declaró: “Me gusta trabajar con la persona en sí, con la verdad de la persona, y lo que hago luego es deformarlo, transfórmalo”. Él inicia con una realidad que descubre para luego retocarla y manejarla a su gusto, tal vez sea menos exigente que Bresson, pero sigue trabajando a partir de la verdad de un ser, sin anteponer una ficción predeterminada, agrega después: “Lo mismo que trabajo con árboles reales, necesito un hombre de verdad”.

Este hombre de verdad está expresado en su película “La Humanidad”, Pharaon es el protagonista, un ser único, irrepetible, totalmente honesto y por lo tanto tan lleno de vida, profundo, familiar pero a la vez misterio. Es porque no trata de convencernos con un papel que es tan creíble, da la impresión de que no sabía lo que hacía pero hacia lo que es. Su rostro se convierte el rostro de la humanidad porque su expresión es como contemplar un pozo profundo donde cada quien se refleja, esa “vaciedad” que cada espectador puede llenar,  es la que se busca en el no actor.  Un espacio sacro.


“Extrae de tus modelos la prueba de que existen con sus rarezas y sus enigmas”
Robert Bresson.


 Algo que también  se busca en los no actores, y que hay que agradecer en Dumont, es el no caer en el estereotipo de rostro y cuerpo al que caen los directores vulgares, cada personaje en “La Humanidad”, como en la vida real, está muy alejado de las características a las que estamos acostumbrados a ver en cine, esto puede incomodar al espectador condicionado, pero si vemos con atención esto se convierte en un toque genial que hace a la película única y extrañamente realista. Los personajes se vuelven inolvidables por su peculiaridad, jamás los volveremos a ver.

    LA HUMANIDAD. 1999



“MODELOS: Movimiento de afuera hacia adentro.
(Actores: movimiento de adentro hacia afuera.)
Lo importante no es lo que me muestran sino lo que
me esconden, y sobre todo aquello que no sospechan
que está en ellos.
Entre ellos y yo: intercambios telepáticos,
adivinación.”
Robert Bresson.
  
Bresson repudiaba la idea de que el cine fuera teatro filmado, por eso se apartaba con sus Modelos. En el teatro el actor es esencial, es el corazón de la obra, tiene que gritar, su energía explota desde el escenario para empapar al público el cual sabe rotundamente que es un humano actuando, pero eso no importa, funciona porque el teatro es más abstracto, es símbolo. La noche o la lluvia no tienen que ser reales  o explicitas para sentirse. Son las emociones las que finalmente se vuelven reales. El teatro es un arte de representación y de emoción corpórea, en cambio el cine es credibilidad que lleva a la introspección, uno es el que tiene que entrar a la pantalla. Se tiene que entrar al mar para sacar los peces.

Amat Escalante cineasta mexicano que usa no actores comprende la retención de la energía y el arte de ocultar. En su película “Sangre”, Diego, el protagonista, es un hombre que dice más por su silencio que por sus palabras, su rostro, al igual que el de los protagonistas antes mencionados, expresa una universalidad que puede ser el rostro de todos los humanos. Diego es todo el dolor innombrable que los hombres callan, y lo transmite de igual manera, callándolo, es reprimiendo sus emociones que las expresa con mayor alcance. El silencio llega a las profundidades que las palabras limitan. El espectador podría adelantarse y decirle: no es necesario que digas lo que sientes, ni siquiera un grito, tu dolor es el mío, no es por lo que muestras sino por lo que ocultas que revelas lo más secreto de mi.


    SANGRE. 2005

Estos cineastas buscaban naturaleza pura, algo no razonado, no calculado, buscaban ese secreto en el hombre que ni el intelecto ni el dramatismo pueden alcanzar. Werner Herzog en una de sus primeras películas explotó el instinto humano: “También los enanos empezaron pequeños”, aquí no utilizo actores ni puso actuar a nadie, todos los protagonistas son enanos, aquellos humanos que dadas sus condiciones físicas no socialmente favorables no sienten ningún sentido del deber hacia las apariencias ni  hacia las hipocresías de lo “bien visto”. Ellos no tienen pavor  de  ser lo que son. Parece que Herzog en la filmación les pidió  hacer lo que se les viniera en gana, sin ningún control, sin ninguna justificación, sólo dejarse llevar por su instinto destructor. Los enanos lo hacían muy bien, simplemente estaban desquitándose de un mundo que no fue pensado para ellos.

Se trataba de captar esa energía que no sabe que está siendo observada, como espiar a un niño mientas juega. Estos directores están convencidos de que presentar esto en pantalla es mágico.

     TAMBIÉN LOS ENANOS EMPEZARON PEQUEÑOS. 1979


Si  las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito.- William Blake

“Las puertas de la percepción” es un ensayo que escribió Aldous Huxley, narra la experiencia que tuvo al ingerir mezcalina, una droga que es el principio activo del peyote. Las percepciones que experimentó según sus narraciones parecen ser aquello a lo que los cineastas  con sus no actores aluden y  quieren presenciar para captarlo. Huxley dice al observar unas rosas bajo el efecto de la mezcalina: “Eran nada más y nada menos, que lo que eran, una transitoriedad que era, sin embargo, vida eterna, un perpetuo perecimiento que era al mismo tiempo puro ser, un puñado de particularidades insignificantes y únicas en las que cabía ver lo indecible y, sin embargo, evidente paradoja, la divina fuente de toda la existencia.” Leyendo esto uno puede comprender más a qué anhelan tanto estos directores, aunque claro eliminando la droga. El reto es precisamente  que su cine sea una especie de droga visual; pero no en el sentido de deformar la realidad o alucinar, sino como un sedante que nos hipnotiza y baja nuestras guardias juiciosas. Un cine que con sus imágenes nos hace ver las cosas como si fuéramos niños: sin conceptos.

El cineasta mexicano Carlos Reygadas ha convertido esta cuestión en el mayor deseo de su cine, en algunas escenas lo hace plenamente y con mucho alcance. En su película “Luz silenciosa” unos niños están bañándose en un río, la escena está filmada sin prisa, la trama deja de importar, se da un espacio para que la naturaleza hable por sí misma, hay total libertad en los niños, se aprecia una armonía, todo es natural ahí, se pueden escuchar los ruidos más sutiles de la naturaleza, sonidos y silencios que solemos  ignorar por nuestra pretensión. Huxley también habla de esta conformidad en su texto al ver los pliegues de su pantalón: “Estas son las cosas que deberíamos de mirar. Cosas sin pretensiones, satisfechas de ser meramente ellas mismas, contentas de su identidad, no dedicadas a representar un papel…”.

Al final de la película Reygadas va más lejos con un anochecer. Desaparece y nos desaparece, deja que la naturaleza se exprese en el  sentido más intacto, nos volvemos  esa naturaleza, ya no hay observador, sólo presencia, nuestra mente queda en silencio. Una vez más en palabras de Huxley: “Estaba contemplando  lo que Adán había contemplado a la mañana de su creación: el milagro, momento por momento, de la existencia desnuda”.

    LUZ SILENCIOSA. 2007

Tal vez  todo esto le parezca desconcertante al espectador y también al lector de este escrito. Nos cuesta mucho trabajo descodificarnos del bombardeo de una cultura que sólo trata  de vender jugando con nuestros deseos y vanidades. Muchos aún se quieren ver en un Brad Pitt o  conformarse con desear a  través de un cristal  a  Angelina Jolie.

Incluso en nuestra vida real la mayoría actuamos o tenemos que hacerlo. Muchas de las formas de “triunfar”, o por lo menos de sobrevivir, en este sistema se basan en la simulación, en aparentar algo para recibir dinero o afecto. La sociedad está basada en la actuación, no nos vemos;  pero basta con que observen a su mejor amigo mientras duerme o mientras es poseído por un ataque de risa para que se percaten de su esencia. Se nos ha alejado de nuestra naturaleza, por eso es que si vemos a un ser que no esta actuando en una película nos puede parecer extraño y hasta ridículo, porque muchas veces queremos ver lo que deseamos y no lo que es, buscamos negarnos idealizando a  los hombres que aparecen en pantalla.

Los directores aquí mencionados buscan regresarnos a nuestra dignidad humana, pero como siempre  será, es al público al que le corresponde confirmar esto. Sabemos que lo que se desea hacer no siempre concuerda con lo que finalmente se hace, con lo que resulta. No hay reglas de oro en el cine, ni argumentos absolutos. Podemos ver que un no actor en verdad no expresa nada y  que sólo se está jugando al pulcro, como podemos ver que un actor profesional estudiado en cine realmente nos conmueve hasta la médula, que de hecho hay casos en que sucede. El público tiene la última palabra. Y si en tal caso aún no ha surgido ese público al cual estos cineastas se dirigen, ya surgirá, que hasta la naturaleza de las plantas necesita del riego para su crecimiento, entonces  puede  ser  que se capte lo indecible. Cuando esto suceda este público nuevo ya no dirá la última palabra sino que tendrá su primer silencio.


Para traer este tema a debate Cine Oculto hace la invitación al Ciclo: Ser, no parecer. Cine con actores no profesionales. Donde se proyectarán  y comentarán las películas aquí mencionadas. Se llevará a cabo en el Museo de Arte de la SHCP. Entrada libre. 6:45pm los días 6, 12, 20, 27 de Febrero y 6 de Marzo del año 2014.